De las sombras de la noche
nace tu pecho, y mi mano;
los dedos, como tirabuzones
de tu mismo deseo acariciado.
Un aguacero de sensaciones
marca el ritmo lento y pausado
que sobre tu seno recorre
nace tu pecho, y mi mano;
los dedos, como tirabuzones
de tu mismo deseo acariciado.
Un aguacero de sensaciones
marca el ritmo lento y pausado
que sobre tu seno recorre
(perdón si me repito) mi mano.

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