sábado, 23 de junio de 2012


 Escribe, escribe y escribe. Pero no la hacen falta muchos verbos, adjetivos o adverbios. Ella tiene la palabra apropiada para expresarse.



... cuando el alma habla lo que lleva dentro, puede ser demoledor. Como el fado...

http://www.youtube.com/watch?v=JSHOTZKouWI&feature=fvwrel

sábado, 16 de junio de 2012


 ... pero
de pronto
mis pies tocan tus pies y mi boca tus labios,
has crecido,
suben tus hombros como dos colinas,
tus pechos se pasean por mi pecho,
mi brazo alcanza apenas a rodear la delgada
línea de luna nueva que tiene tu cintura;

Pablo Neruda





 El vino puede producir agujetas en la lengua (y no de hablar precisamente)
 He aquí el porqué...

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http://www.youtube.com/watch?v=BnmI8fAgfFA
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viernes, 15 de junio de 2012

jueves, 14 de junio de 2012


 Esta tarde juega la selección de fútbol. ¿Vemos el partido en nuestro sillón favorito?


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martes, 12 de junio de 2012

lunes, 11 de junio de 2012

Siempre me vacilabas de jugar muy bien al billar; que yo no soy capaz de ganarte, etc. etc. Pues ni aún así pienso dejarte ganar... (que lo sepas...)


domingo, 10 de junio de 2012

¡Qué música del tacto
las caricias contigo!
¡Qué acordes tan profundos!
¡Qué escalas de ternuras,
de durezas, de goces! 

M. Altolaguirre 


 

sábado, 19 de mayo de 2012

jueves, 17 de mayo de 2012

Es difícil; a veces, incluso parece imposible conseguir un equilibrio...

Pero solo lo parece...




martes, 15 de mayo de 2012



"Quería tan solo intentar vivir aquello que tendía a brotar espontáneamente de mí. ¿Por qué habría de serme tan difícil...?" (H.Hesse)






lunes, 14 de mayo de 2012

Cuando las notas de un violín entran en el cerebro, lo recorren (dejando en cada rincón una sensación de placidez, de un cierto placer) produciendo una transformación que afecta a todo el cuerpo. Esa sensación de bienestar, relajación, de sentir que el cuerpo ya no pesa nada hace que llegue a ser casi adictivo.
Hay una música para cada estado de ánimo. Pero hay una melodía en concreto, que tiene la facultad de ser disfrutada tanto por el “oyente" como por el intérprete. 




La música... 



sábado, 12 de mayo de 2012

A punto de tocar el cielo (su cielo) con sus labios; con los ojos cerrados, dando toda la intensidad al momento. No necesita ver nada más. Solo quiere sentir y vivir ese instante en que el cielo y la tierra se unen  dando forma a una catedral hecha de sensaciones; inmensa, alta. Muy alta. No hay elevación igual en esta vida. No hay instante que se pueda parecer a ese momento de pasión, de deseo, de adoración…


Para él, el sexo de ella es, en ese preciso momento, superfluo. Él va más allá: quiere dejar su beso en el lugar exacto, en el centro mismo del cuerpo que acoge el alma que venera. Está a punto de unir sus labios a ese trocito de piel que guarda
el alma de quien se ha convertido en su única religión...

Amanece en el jardín de sus sueños...

viernes, 11 de mayo de 2012

“El que domina por la fuerza percibe, en lo más hondo, que necesita al dominado porque le da placer, y de un modo inconsciente se esclaviza al esclavo.”
“Y así el amor se corrompe porque el placer lo inunda, lo vence y hace que se abandone, casi disuelto en él; Y el esclavo aparente, cuyo destino es satisfacer al otro cuando el otro lo pida, refrena, aprende a refrenar su propio deseo de placer, con lo que adquiere sobre el amo una enorme ventaja”

Yo veo dos conclusiones de este párrafo de Antonio Gala de su libro “La pasión turca” :

1ª - El dominador, en el fondo, es un ser débil, reprimido, que usa la fuerza aparente (con el consentimiento de la esclava) que da la “masculinidad” para sentirse realizado. La esclava, es igual de débil, porque no sabe protegerse por ella misma, necesita esa “protección” del dominador, y se deja hacer lo que la pida. Aunque conservando esa ventaja que apunta Gala...
2ª - Hay muchas formas de hacer el amor: dos de ellas son:

Ésta...                         



... o esta otra.

Evidentemente, y respetando todas las inclinaciones, yo me quedo con la primera...

Cabe una tercera conclusión: y es que cada cual saque la suya respecto al estado mental de quien necesita usar la dominación para obtener placer y realización personal...

No conoce el arte de la navegación
quien no ha bogado en el vientre
de una mujer, remado en ella,
naufragado
y sobrevivido en una de sus playas.

Cristina Peri Rossi

jueves, 10 de mayo de 2012

Leer, dibujando en su imaginación lo que lee; escribir, plasmando con letras de deseo lo que siente, o mirar, simplemente mirar.
Ella prefiere leer y escribir; leer para dejarse llevar en ese vuelo imaginario donde las caricias toman forma, porque son las que ella quiere que sean en ese momento. Cuando la lectura empieza a crear sensaciones en su piel, incluso en su interior, ella cierra los ojos, y continua el vuelo iniciado a través de las letras, cuyo fin es tan imprevisible como la vida misma.
Porque en esa letras que acarician sus ojos, quizá esté la esencia de lo que ella espera de la vida. 




¿Una imagen vale más que mil palabras? No, en este caso no…
Por eso, también escribe lo que su alma la dicta. Y porque al hacerlo, su imaginación vuelve a volar, que es, en definitiva, su única forma de ver la vida. Cuando escribe, lo hace envolviendo la piel con letras como caricias, desnudando su alma y el de quien la lee. 
 Y quien la lee, no puede evitar embarcarse en un vuelo tan erotizante como ella.
En el fondo, los dos vuelan, se desnudan, sueñan a través de las letras…

Mientras la siente sentada sobre él repasa, muy fugazmente (porque el placer apenas le impide tener consciencia de algo más que no sea estar entrando en  el cielo) momentos vividos con ella: risas, sensaciones que dejan unos ojos entre cientos cuando se clavan en los suyos, aquella caricia repentina en su cintura (leve, pero muy intensa)… Momentos que son los que marcan una vivencia, los que despiertan el deseo hacia el otro, los que dejan claro quien quieres que esté a tu lado.
El calor y la humedad invaden su ingle, su nombre (el de ella)  se derrama entre sus labios, sus dedos recorren el sendero de su espalda, creando sobre su piel un  laberinto de sensaciones… Entonces, como poseído por el deseo de verla abre los ojos, pero ella no está… físicamente. Se da cuenta que lo que él está haciendo, es (d) escribir un sueño, siguiendo el dictado del alma…  Los cierra de nuevo y ella vuelve, susurrándole…






Mis manos y mis labios y mis ojos
rehacen
con creciente embeleso
próximo al éxtasis,
activo sin embargo,
un incesante viaje
de reconocimiento que a la vez descubre
tanta comarca donde nunca es tarde:
Aurora permanente
sobre cimas y valles.
Entre las combas y las sombras
de tu hermosura no me pierdo,
luz muy personal sobre tu cuerpo...
 
Jorge Guillén


No; no es comparable. Mi deleite no es comparable con la muerte; el de Yamam, sí. Él se inflama, se
exalta, tiembla, eyacula, y decae y se apacigua. Entretanto yo río, yo lloro, jadeo, clamo, y mis orgasmos
no son más que un boceto, un cañamazo donde el placer borda su intrincado paisaje. Y si mis gozos son
descargas como las de Yamam -lo que no creo-, cuanto más numerosos, más se multiplican y más crecen.
Y yo, en medio de ellos, no estoy ni satisfecha ni insatisfecha, ni saciada ni insaciable, sino siempre dispuesta
a recomenzar... Y Yamam, sobre mí o al lado mío, observándome, cayendo en la cuenta de que
hacer gozar no es poseer, de que me escapo por las vías de un derroche por donde él no puede acompañarme;de que, al proporcionarme placer, abre un canal a mi barco, una puerta por donde yo me alejo de él en lugar de solidarizarme.



Luego, sí; luego se lo agradezco. Pero en esos instantes yo estoy sola, embriagada como una posesa,
como una bacante campesina, a la que, desde abajo, Yamam ve ascender y evadirse. Y nunca es previsible
lo que sucederá, porque el deleite navega y va y vuelve por diversos itinerarios cada vez. Y Yamam,
confundido, provoca con un gesto una reacción distinta a la que con ese mismo gesto provocó, no ya el día
anterior, sino hace unos minutos. Y de arriba abajo mi cuerpo está traspasado por él; mis orejas, mis rodillas,mis párpados, mis muslos, mis nalgas, mis poros, todos los orificios, por pequeños que sean, lo recibeny lo acogen. Cada combate es tina encrucijada, y Yamam está en todos los caminos, pero sin nombre, sin  rostro, o con la máscara mojada del placer. Y así como yo puedo sentir su esperma como culminación suya,él no siente cuándo culmino yo, si es que dejo de culminar para otra cosa que culminar aún más. Ni puedemedir -yo tampoco- el peldaño al que trepa una contorsión mía, un fruncimiento, la agitación de mis piernaso una lubricación... Porque en mi placer nada tiene que ver con nada, y él no lo entiende. Ni entiendeel final, ni los trayectos.

Por eso comprendo que se indigne. Comprendo que él prefiriera que todo estuviese debajo de mi vientre,
que mi placer se pareciese al suyo, que lo consumáramos a la vez, casi idénticos fluyendo los dos. Pero
no es eso; no es así. Cuando él está colmado y se adormece, yo estoy en el principio de la gloria; cuando
él ha experimentado su pequeña muerte, yo yazgo deslumbrada por lo que aún me espera; cuando él emite
la prueba de su gusto, yo no dejo ninguna de los esplendorosos míos; cuando él respira entrecortado, yo
corro mi carrera de obstáculos refulgentes, al saltar cada uno de los cuales palpo a ciegas los cielos...
Cuanto más gasto, más tengo, mientras él ha de ahorrar y recuperarse; mientras él se hunde en una noche
de fatiga, en mí amanece, todo se rearma y se ilumina; mientras su gozo le parece una exaltación de la
vida, de la que pende como un ahorcado, mi voluptuosidad va a más voluptuosidad y a más vida y a mayor
despilfarro de ella. Tanto, que nunca, al comenzar, pienso que llegaré tan lejos, con los ojos en blanco, tanteando pero no por la oscuridad, sino por el deslumbramiento- hasta donde se agotan mis poderes, que
es donde recibo otros más altos todavía, más extenuantes, más ofuscadores.


                                                                                             (La pasión turca. Antonio Gala)

Manos que hablan, que dicen con el tacto
lo que el alma siente. Que preguntan:
¿en qué lugar del cuerpo nace el deseo?
Dímelo tú, lengua de agua,
cálida marea de eterna
y rotunda caricia, constructora
de palabras y sensaciones.
¿O es de vosotros, ojos insomnes,
cuando abrazáis con vuestra mirada
de donde bebe la fuente del deseo?
No!! El deseo no nace
en ninguna parte del cuerpo;
el deseo nace del alma,
como de la nada; igual que un manantial
cuya agua fluye sin ningún esfuerzo
conocedora de su destino:
llegar a un mar donde alma y alma,
unan su esencia…

miércoles, 9 de mayo de 2012


Soñaba con amanecer abrazados;
la piel húmeda aún
de pasión, sudor y besos.
Bebiendo, en su abrazo,
De la fuente del deseo.
Soñaba con su mirada sonriente,
agradecida (una caricia más,
la primera del día)
Y soñando (o despiertos ya)
acercaron de nuevo sus bocas sedientas.
Los cuerpos despiertos,
la pasión y el deseo
hicieron el resto.
Empezaba un nuevo día…

Porque soy como el árbol talado, que retoño.
Porque aún tengo la vida.

Miguel Hernández

martes, 8 de mayo de 2012


La pasión imanta los cuerpos, los dedos, la piel. Cuando eso ocurre, es imposible escapar a esa atracción. Es entonces, cuando los labios dicen el resto...

Labios sentidos en otros labios
labios que se versan gotas de licor
labios que son latido entre latido
labios que fluyen en el mar
labios que queman y se hacen fuego
océano de vida son los labios...
labio deseado
labio sentido
labio que bebe
labio que absorbe
labio con labio...
Labio mordido, aspirado,
húmedo y sediento a la vez,
ávido de otro labio igual...

Mi piel sueña con tus labios acariciantes, con la humedad de tus dedos empapados de deseo. Mi piel sueña, sueña, y sueña.... con el tacto de tu pasión.

Que el cielo no deje de derramar
ese océano de gotas
en la inmensidad del mar
de tu boca.

  Hay sal sobre los labios. En la lengua,
un resto de naufragios y sirenas,
tal vez algas, y el gusto de los fondos
espumosos y verdes del océano.
    El sexo siempre sabe a mar de invierno,
a galernas en medio de la noche.

Josefa Parra

lunes, 7 de mayo de 2012


¡Cómo vagaron sin rumbo,
y sin torpeza las caricias!
Largos goces iniciados,
caricias no terminadas,
como si aun no se supiera
en qué lugar de los cuerpos
el acariciar se acaba,
y anduviéramos buscándolo,
en lento encanto, sin ansia.

Pedro Salinas

Y de pronto, en el alto
silencio de la noche,
un soñar mío empieza
al borde de tu cuerpo;
en él el tuyo siento.
Tú dormida, yo en vela,
hacíamos lo mismo.
No había que buscar:
tu sueño era mi sueño.

Pedro Salinas

domingo, 6 de mayo de 2012

 Como aventura y enigma la caricia empieza antes de convertirse en caricia. Es claro que lo mejor no es la caricia en sí misma sino su continuación.  Mario Benedetti

sábado, 5 de mayo de 2012


Florecerán los besos
sobre las almohadas.
y en torno de los cuerpos
elevará la sábana
su intensa enredadera
nocturna, perfumada.

Miguel Hernández

Cuando una mariposa bebe del agua del deseo, aletea con tal fuerza que crea un huracán de sensaciones…
Va a ser verdad que existe el “efecto mariposa”.