jueves, 10 de mayo de 2012


Manos que hablan, que dicen con el tacto
lo que el alma siente. Que preguntan:
¿en qué lugar del cuerpo nace el deseo?
Dímelo tú, lengua de agua,
cálida marea de eterna
y rotunda caricia, constructora
de palabras y sensaciones.
¿O es de vosotros, ojos insomnes,
cuando abrazáis con vuestra mirada
de donde bebe la fuente del deseo?
No!! El deseo no nace
en ninguna parte del cuerpo;
el deseo nace del alma,
como de la nada; igual que un manantial
cuya agua fluye sin ningún esfuerzo
conocedora de su destino:
llegar a un mar donde alma y alma,
unan su esencia…

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