http://www.youtube.com/watch?v=XhvypMdcAFw
sábado, 19 de mayo de 2012
martes, 15 de mayo de 2012
lunes, 14 de mayo de 2012
Cuando las notas de un violín entran en el cerebro, lo recorren (dejando en cada rincón una sensación de placidez, de un cierto placer) produciendo una transformación que afecta a todo el cuerpo. Esa sensación de bienestar, relajación, de sentir que el cuerpo ya no pesa nada hace que llegue a ser casi adictivo.
Hay una música para cada estado de ánimo. Pero hay una melodía en concreto, que tiene la facultad de ser disfrutada tanto por el “oyente" como por el intérprete.
Hay una música para cada estado de ánimo. Pero hay una melodía en concreto, que tiene la facultad de ser disfrutada tanto por el “oyente" como por el intérprete.
La música...
sábado, 12 de mayo de 2012
A punto de tocar el cielo (su cielo) con sus labios; con los ojos cerrados, dando toda la intensidad al momento. No necesita ver nada más. Solo quiere sentir y vivir ese instante en que el cielo y la tierra se unen dando forma a una catedral hecha de sensaciones; inmensa, alta. Muy alta. No hay elevación igual en esta vida. No hay instante que se pueda parecer a ese momento de pasión, de deseo, de adoración…
Para él, el sexo de ella es, en ese preciso momento, superfluo. Él va más allá: quiere dejar su beso en el lugar exacto, en el centro mismo del cuerpo que acoge el alma que venera. Está a punto de unir sus labios a ese trocito de piel que guarda el alma de quien se ha convertido en su única religión...
viernes, 11 de mayo de 2012
“El que domina por la fuerza percibe, en lo más hondo, que necesita al dominado porque le da placer, y de un modo inconsciente se esclaviza al esclavo.”
“Y así el amor se corrompe porque el placer lo inunda, lo vence y hace que se abandone, casi disuelto en él; Y el esclavo aparente, cuyo destino es satisfacer al otro cuando el otro lo pida, refrena, aprende a refrenar su propio deseo de placer, con lo que adquiere sobre el amo una enorme ventaja”
Yo veo dos conclusiones de este párrafo de Antonio Gala de su libro “La pasión turca” :
Yo veo dos conclusiones de este párrafo de Antonio Gala de su libro “La pasión turca” :
1ª - El dominador, en el fondo, es un ser débil, reprimido, que usa la fuerza aparente (con el consentimiento de la esclava) que da la “masculinidad” para sentirse realizado. La esclava, es igual de débil, porque no sabe protegerse por ella misma, necesita esa “protección” del dominador, y se deja hacer lo que la pida. Aunque conservando esa ventaja que apunta Gala...
2ª - Hay muchas formas de hacer el amor: dos de ellas son:
Cabe una tercera conclusión: y es que cada cual saque la suya respecto al estado mental de quien necesita usar la dominación para obtener placer y realización personal...
jueves, 10 de mayo de 2012
Leer, dibujando en su imaginación lo que lee; escribir, plasmando con letras de deseo lo que siente, o mirar, simplemente mirar.
Ella prefiere leer y escribir; leer para dejarse llevar en ese vuelo imaginario donde las caricias toman forma, porque son las que ella quiere que sean en ese momento. Cuando la lectura empieza a crear sensaciones en su piel, incluso en su interior, ella cierra los ojos, y continua el vuelo iniciado a través de las letras, cuyo fin es tan imprevisible como la vida misma.
Ella prefiere leer y escribir; leer para dejarse llevar en ese vuelo imaginario donde las caricias toman forma, porque son las que ella quiere que sean en ese momento. Cuando la lectura empieza a crear sensaciones en su piel, incluso en su interior, ella cierra los ojos, y continua el vuelo iniciado a través de las letras, cuyo fin es tan imprevisible como la vida misma.
Porque en esa letras que acarician sus ojos, quizá esté la esencia de lo que ella espera de la vida.
¿Una imagen vale más que mil palabras? No, en este caso no…
Por eso, también escribe lo que su alma la dicta. Y porque al hacerlo, su imaginación vuelve a volar, que es, en definitiva, su única forma de ver la vida. Cuando escribe, lo hace envolviendo la piel con letras como caricias, desnudando su alma y el de quien la lee.
Y quien la lee, no puede evitar embarcarse en un vuelo tan erotizante como ella. Por eso, también escribe lo que su alma la dicta. Y porque al hacerlo, su imaginación vuelve a volar, que es, en definitiva, su única forma de ver la vida. Cuando escribe, lo hace envolviendo la piel con letras como caricias, desnudando su alma y el de quien la lee.
En el fondo, los dos vuelan, se desnudan, sueñan a través de las letras…
Mientras la siente sentada sobre él repasa, muy fugazmente (porque el placer apenas le impide tener consciencia de algo más que no sea estar entrando en el cielo) momentos vividos con ella: risas, sensaciones que dejan unos ojos entre cientos cuando se clavan en los suyos, aquella caricia repentina en su cintura (leve, pero muy intensa)… Momentos que son los que marcan una vivencia, los que despiertan el deseo hacia el otro, los que dejan claro quien quieres que esté a tu lado.
El calor y la humedad invaden su ingle, su nombre (el de ella) se derrama entre sus labios, sus dedos recorren el sendero de su espalda, creando sobre su piel un laberinto de sensaciones… Entonces, como poseído por el deseo de verla abre los ojos, pero ella no está… físicamente. Se da cuenta que lo que él está haciendo, es (d) escribir un sueño, siguiendo el dictado del alma… Los cierra de nuevo y ella vuelve, susurrándole…
Mis manos y mis labios
y mis ojos
rehacen
con creciente embeleso
próximo al éxtasis,
activo sin embargo,
un incesante viaje
de reconocimiento que a la vez descubre
tanta comarca donde nunca es tarde:
Aurora permanente
sobre cimas y valles.
rehacen
con creciente embeleso
próximo al éxtasis,
activo sin embargo,
un incesante viaje
de reconocimiento que a la vez descubre
tanta comarca donde nunca es tarde:
Aurora permanente
sobre cimas y valles.
Entre las combas y las
sombras
de tu hermosura no me pierdo,
luz muy personal sobre tu cuerpo...
de tu hermosura no me pierdo,
luz muy personal sobre tu cuerpo...
Jorge Guillén
No; no es comparable. Mi deleite no es comparable con la muerte; el de Yamam, sí. Él se inflama, se
exalta, tiembla, eyacula, y decae y se apacigua. Entretanto yo río, yo lloro, jadeo, clamo, y mis orgasmos
no son más que un boceto, un cañamazo donde el placer borda su intrincado paisaje. Y si mis gozos son
descargas como las de Yamam -lo que no creo-, cuanto más numerosos, más se multiplican y más crecen.
Y yo, en medio de ellos, no estoy ni satisfecha ni insatisfecha, ni saciada ni insaciable, sino siempre dispuesta
a recomenzar... Y Yamam, sobre mí o al lado mío, observándome, cayendo en la cuenta de que
hacer gozar no es poseer, de que me escapo por las vías de un derroche por donde él no puede acompañarme;de que, al proporcionarme placer, abre un canal a mi barco, una puerta por donde yo me alejo de él en lugar de solidarizarme.
Luego, sí; luego se lo agradezco. Pero en esos instantes yo estoy sola, embriagada como una posesa,
como una bacante campesina, a la que, desde abajo, Yamam ve ascender y evadirse. Y nunca es previsible
lo que sucederá, porque el deleite navega y va y vuelve por diversos itinerarios cada vez. Y Yamam,
confundido, provoca con un gesto una reacción distinta a la que con ese mismo gesto provocó, no ya el día
anterior, sino hace unos minutos. Y de arriba abajo mi cuerpo está traspasado por él; mis orejas, mis rodillas,mis párpados, mis muslos, mis nalgas, mis poros, todos los orificios, por pequeños que sean, lo recibeny lo acogen. Cada combate es tina encrucijada, y Yamam está en todos los caminos, pero sin nombre, sin rostro, o con la máscara mojada del placer. Y así como yo puedo sentir su esperma como culminación suya,él no siente cuándo culmino yo, si es que dejo de culminar para otra cosa que culminar aún más. Ni puedemedir -yo tampoco- el peldaño al que trepa una contorsión mía, un fruncimiento, la agitación de mis piernaso una lubricación... Porque en mi placer nada tiene que ver con nada, y él no lo entiende. Ni entiendeel final, ni los trayectos.
Por eso comprendo que se indigne. Comprendo que él prefiriera que todo estuviese debajo de mi vientre,
que mi placer se pareciese al suyo, que lo consumáramos a la vez, casi idénticos fluyendo los dos. Pero
no es eso; no es así. Cuando él está colmado y se adormece, yo estoy en el principio de la gloria; cuando
él ha experimentado su pequeña muerte, yo yazgo deslumbrada por lo que aún me espera; cuando él emite
la prueba de su gusto, yo no dejo ninguna de los esplendorosos míos; cuando él respira entrecortado, yo
corro mi carrera de obstáculos refulgentes, al saltar cada uno de los cuales palpo a ciegas los cielos...
Cuanto más gasto, más tengo, mientras él ha de ahorrar y recuperarse; mientras él se hunde en una noche
de fatiga, en mí amanece, todo se rearma y se ilumina; mientras su gozo le parece una exaltación de la
vida, de la que pende como un ahorcado, mi voluptuosidad va a más voluptuosidad y a más vida y a mayor
despilfarro de ella. Tanto, que nunca, al comenzar, pienso que llegaré tan lejos, con los ojos en blanco, tanteando pero no por la oscuridad, sino por el deslumbramiento- hasta donde se agotan mis poderes, que
es donde recibo otros más altos todavía, más extenuantes, más ofuscadores.
(La pasión turca. Antonio Gala)
Manos que hablan, que dicen con el tacto
lo que el alma siente. Que preguntan:
¿en qué lugar del cuerpo nace el deseo?
Dímelo tú, lengua de agua,
cálida marea de eterna
y rotunda caricia, constructora
de palabras y sensaciones.
¿O es de vosotros, ojos insomnes,
cuando abrazáis con vuestra mirada
de donde bebe la fuente del deseo?
No!! El deseo no nace
en ninguna parte del cuerpo;
el deseo nace del alma,
como de la nada; igual que un manantial
cuya agua fluye sin ningún esfuerzo
conocedora de su destino:
llegar a un mar donde alma y alma,
unan su esencia…
lo que el alma siente. Que preguntan:
¿en qué lugar del cuerpo nace el deseo?
Dímelo tú, lengua de agua,
cálida marea de eterna
y rotunda caricia, constructora
de palabras y sensaciones.
¿O es de vosotros, ojos insomnes,
cuando abrazáis con vuestra mirada
de donde bebe la fuente del deseo?
No!! El deseo no nace
en ninguna parte del cuerpo;
el deseo nace del alma,
como de la nada; igual que un manantial
cuya agua fluye sin ningún esfuerzo
conocedora de su destino:
llegar a un mar donde alma y alma,
unan su esencia…
miércoles, 9 de mayo de 2012
Soñaba con amanecer abrazados;
la piel húmeda aún
de pasión, sudor y besos.
Bebiendo, en su abrazo,
De la fuente del deseo.
Soñaba con su mirada sonriente,
agradecida (una caricia más,
la primera del día)
Y soñando (o despiertos ya)
acercaron de nuevo sus bocas sedientas.
Los cuerpos despiertos,
la pasión y el deseo
hicieron el resto.
Empezaba un nuevo día…
la piel húmeda aún
de pasión, sudor y besos.
Bebiendo, en su abrazo,
De la fuente del deseo.
Soñaba con su mirada sonriente,
agradecida (una caricia más,
la primera del día)
Y soñando (o despiertos ya)
acercaron de nuevo sus bocas sedientas.
Los cuerpos despiertos,
la pasión y el deseo
hicieron el resto.
Empezaba un nuevo día…
martes, 8 de mayo de 2012
La pasión imanta los cuerpos, los dedos, la piel. Cuando eso ocurre, es imposible escapar a esa atracción. Es entonces, cuando los labios dicen el resto...
Labios sentidos en otros labios
labios que se versan gotas de licor
labios que son latido entre latido
labios que fluyen en el mar
labios que queman y se hacen fuego
océano de vida son los labios...
labio deseado
labio sentido
labio que bebe
labio que absorbe
labio con labio...
Labio mordido, aspirado,
húmedo y sediento a la vez,
ávido de otro labio igual...
húmedo y sediento a la vez,
ávido de otro labio igual...
Mi piel sueña con tus labios acariciantes, con la humedad de tus dedos empapados de deseo. Mi piel sueña, sueña, y sueña.... con el tacto de tu pasión.
Que el cielo no deje de derramar
ese océano de gotas
en la inmensidad del mar
de tu boca.
ese océano de gotas
en la inmensidad del mar
de tu boca.
lunes, 7 de mayo de 2012
domingo, 6 de mayo de 2012
sábado, 5 de mayo de 2012
jueves, 3 de mayo de 2012
Acércate despacio a mis dominios;
que tus dedos tanteen el espacio
ciegamente, la oscuridad que envuelve
mi cuerpo; que construyan un camino
y lleguen hasta mí a través del velo
espeso y taciturno de las sombras.
Sálvame con la luz que hay en tus dedos
si me tocan, conjura la desidia,
enciéndeme o abrásame en el tacto
esplendoroso y claro de tus manos.
Como las mariposas de la noche,
hacia la llama iré que tú convocas,
que prefiero quemarme a estar a oscuras.
que tus dedos tanteen el espacio
ciegamente, la oscuridad que envuelve
mi cuerpo; que construyan un camino
y lleguen hasta mí a través del velo
espeso y taciturno de las sombras.
Sálvame con la luz que hay en tus dedos
si me tocan, conjura la desidia,
enciéndeme o abrásame en el tacto
esplendoroso y claro de tus manos.
Como las mariposas de la noche,
hacia la llama iré que tú convocas,
que prefiero quemarme a estar a oscuras.
Josefa Parra
miércoles, 2 de mayo de 2012
martes, 1 de mayo de 2012
¿De qué se nutre la nostalgia?
Uno evoca dulzuras
cielos atormentados
tormentas celestiales
escándalos sin ruido
paciencias estiradas
árboles en el viento
oprobios prescindibles
bellezas del mercado
cánticos y alborotos
lloviznas como pena
escopetas de sueño
perdones bien ganados
pero con esos mínimos
no se arma la nostalgia
son meros simulacros
la válida la única
nostalgia es de tu piel
Uno evoca dulzuras
cielos atormentados
tormentas celestiales
escándalos sin ruido
paciencias estiradas
árboles en el viento
oprobios prescindibles
bellezas del mercado
cánticos y alborotos
lloviznas como pena
escopetas de sueño
perdones bien ganados
pero con esos mínimos
no se arma la nostalgia
son meros simulacros
la válida la única
nostalgia es de tu piel
Mario Benedetti
Entre al realidad y el deseo
se ha levantado un muro de Berlín
demasiado alto para mis manos,
demasiado largo para una vida,
demasiado sólido para mi ímpetu.
Pero frágil ante la mirada
del sueño.
No hay elevación
Que no termine por doblarse
como el junco ante la brisa.
Ni distancia
que cien años dure recorrerla
Ni fuerza
que no se pueda vencer
con el tacto de los ojos.
se ha levantado un muro de Berlín
demasiado alto para mis manos,
demasiado largo para una vida,
demasiado sólido para mi ímpetu.
Pero frágil ante la mirada
del sueño.
No hay elevación
Que no termine por doblarse
como el junco ante la brisa.
Ni distancia
que cien años dure recorrerla
Ni fuerza
que no se pueda vencer
con el tacto de los ojos.
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