Señor,
ahora que mi piel y la suya
-después de las sábanas-
han formado un nuevo «collage» en el agua,
no es el mejor momento para hablarle,
desde luego,
pero aprovechando que estoy arriba
y usted debajo,
quisiera decirle
-casi no me atrevo con sus ojos-
que no puedo más,
que voy a pararme.
-Era el placer como una de esas muñecas rusas que se abren
y aparece otra,
y otra...-
ahora que mi piel y la suya
-después de las sábanas-
han formado un nuevo «collage» en el agua,
no es el mejor momento para hablarle,
desde luego,
pero aprovechando que estoy arriba
y usted debajo,
quisiera decirle
-casi no me atrevo con sus ojos-
que no puedo más,
que voy a pararme.
-Era el placer como una de esas muñecas rusas que se abren
y aparece otra,
y otra...-
Almudena Guzmán

2 comentarios:
El placer de recibir las caricias desde el tacto de la humedad de sus ojos, desde el alimento de su entrega, desde la piel húmeda y la suya...
Besos.
Las llemas de los dedos se empapan de una humedad que no es sino la voz del deseo...
Besos
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