martes, 24 de abril de 2012


Señor,
ahora que mi piel y la suya
-después de las sábanas-
han formado un nuevo «collage» en el agua,
no es el mejor momento para hablarle,
desde luego,
pero aprovechando que estoy arriba
y usted debajo,
quisiera decirle
-casi no me atrevo con sus ojos-
que no puedo más,
que voy a pararme.

-Era el placer como una de esas muñecas rusas que se abren
y aparece otra,
y otra...-

Almudena Guzmán

2 comentarios:

Carla dijo...

El placer de recibir las caricias desde el tacto de la humedad de sus ojos, desde el alimento de su entrega, desde la piel húmeda y la suya...

Besos.

roy dijo...

Las llemas de los dedos se empapan de una humedad que no es sino la voz del deseo...

Besos