Tengo la convicción de
que no existes
y sin embargo te oigo cada noche
y sin embargo te oigo cada noche
te invento a veces con
mi vanidad
o mi desolación o mi modorra;
o mi desolación o mi modorra;
del infinito mar viene
tu asombro
lo escucho como un salmo y pese a todo
lo escucho como un salmo y pese a todo
tan convencido estoy de
que no existes
que te aguardo en mi sueño para luego.
que te aguardo en mi sueño para luego.
Mario Benedetti

3 comentarios:
Hola Roy, siento lo que no veo, disfruto con lo que vivo.
Dichosa la imaginación y el deseo que nos produce al placer y al sentido!!
Gracias por tus palabras en mi blog.
Saludos. :-)
Sin imaginación, el deseo no llegaría muuy lejos.
Saludos María Alas
Los duendes te vuelven a dejar mi comentario, ellos me avisaron de que pusiera la opción de seguimiento porque te la iban a preparar jajajaj, aquí te lo vuelvo a dejar:
Inventar en la noche desde los sueños,
navegando entre caricias,
haciendo que la nada
se transforme en sensaciones,
aguardando en los sueños,
los besos despiertos.
Besos.
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